¡Oh !, Reina de Fatima, en esta hora de tantos peligros para nuestro país y todas las naciones de América Latina, aparta de ellas el flagelo del marxismo ateo.
No permitas que consiga instaurarse, en estos países nacidos y formados bajo el influjo sagrado de la Civilización Cristiana, el régimen marxista que niega todos los mandamientos de la ley de Dios.
Amén.
