Oh glorioso y angelical San Francisco de Asís, que por infinito y profundo amor a Cristo crucificado quisiste sufrir en tu propio cuerpo su Pasión y dolor, y por ello fuiste favorecido desde los cielos con la impresión de las Santas llagas, te pido que me enseñes a ser fiel y gran seguidor de Jesús y a ser merecedora de su generosidad y piedad.
AMEN.

