Al santo Juez para la defensa de mi alma y de mi cuerpo.
Si ojos traen, no me vean; si manos traen no me agarren; si pies traen no me sigan; yo me encomiendo a la Cruz y al Señor de la Verdad, que mi cuerpo no sea preso ni mis carnes azotadas ni mi sangre derramada ni mi alma sean pérdida.
En el nombre del Padre Eterno y la Santísima Trinidad.
Amén.

