Señor Jesucristo, tú que te dignate librar de su dolencia al sordomudo de Decapolis con solo meter los dedos en su oídos y decirle " abierto" concede la gracia de que en tu nombre e imitando tus virtud pueda sanar el mal de los oídos.
Amén.
Señor Jesucristo, tú que te dignate librar de su dolencia al sordomudo de Decapolis con solo meter los dedos en su oídos y decirle " abierto" concede la gracia de que en tu nombre e imitando tus virtud pueda sanar el mal de los oídos.
Amén.