Sabes lo difícil que es para mí ejercer cristianamente mi profesión de abogado rodeado de circunstancias de injusticia y deshonestidad.
Dame tu luz y tú fuerza para cuando acuda a ti en busca de ayuda lo haga siempre con mi conciencia tranquila y mi frente en alto porque jamás me he servido de mi profesión para perjudicar o hacerle daño a alguien.
Que defienda siempre la Justicia aún a costa de cualquier sacrificio.
Qué el pan que se coma mi familia, producto de mi trabajo profesional jamás esté manchado con las lágrimas ni con la sangre del inocente.
Que nunca me preste para defender los intereses bastardos del explotador o del delincuente.
Que cuando llegue el momento de presentarme a ti para darte cuenta de mi vida tenga la esperanza y la alegría de recibir conforme tú lo has prometido, el ciento por uno de lo que yo le haya dado a los demás.
Te pido humildemente perdones mis faltas y las de mis colegas y haz que siempre triunfe la justicia.
Gracias Señor por hacerme saber que siempre podré contar contigo en la medida de la generosidad y de la honestidad con que haya servido a mis hermanos los hombres en el ejercicio profesional.
Amén.
