Me inclino ante ti para suplicar por un milagro en mi vida, óyeme, atiéndeme ¡oh! fiel amigo de Jesús.
Sé que para Dios no hay imposibles y tú eres el Santo de los casos difíciles.
Mi esperanza se ha agotado Santo apóstol, te pido que renueves mi fe y me enseñes a vivir completamente confiada en el Señor como lo hicieron tú y tus hermanos.
Te imploro tu auxilio, tu ayuda y tu intercesión en esta necesidad tan grande que tengo.
Arranca de mi este sufrimiento y transfórmalo en dicha y alegría.
Dame el consuelo que necesito ahora.
Te doy las gracias, San Judas y te entrego mi corazón para honrarte como tu fiel devota.
Amén.
