Padre Celestial, llena de paz y contentamiento a los jubilados.
Usa su jubilación como una oportunidad para ser usado en tu servicio, en cualquier capacidad que desees.
Has preparado de antemano buenas obras para que las hagan para tu gloria y el beneficio de su prójimo.
Permíteles ser tu instrumento ahora.
Concédeles el descanso y sostenlos en la debilidad y la fragilidad, por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

