¡Oh Amado Discípulo! Tú que, aun siendo recaudador de impuestos del imperio romano, nunca dudaste en abandonar todo y seguiste los senderos del gran maestro Jesucristo hasta el final de tu vida terrena; apiádate de mí San Mateo, y permíteme vender mi carro para que la prosperidad se fortalezca, para beneplácito de mis finanzas y mi familia, que vive de ellas.
Apreciado Benefactor, tú que proclamaste la buena nueva de su palabra, dejándonos escritos en los sagrados Evangelios: «según sea tu fe, así serán las cosas que te sucederán» (Mt. 8, 15), hoy inspirado te imploro que intercedas por mi ante el Dios Padre Amado y me ayude a (hacer petición).
Por toda la bondad y la misericordia demostrada después que aceptaste a Jesús en aquel camino donde la gloria del Dios Padre te deslumbró, ¡Amadísimo San Mateo!, Hoy colocó toda mi fe y mis esperanzas en tus manos y confío ciegamente en la hermosa misericordia del Señor, para que se concrete esta venta tan deseada que tanto necesito.
Socórreme amantísimo San Mateo con la venta licita de mi carro y así poder superar esta crisis económica y concédeme la prosperidad que tanto esperamos.
No me desampares en estos momentos, porque sabes bien que de ello depende la estabilidad económica y emocional de toda mi familia y la mía propia.
Amén.

