
Amado Dios eres la fortaleza de mi alma y la felicidad de mi corazón.
Gracias por tu infinita bondad en este día.
Al llegar la noche solo quiero refugiarme en tus promesas y aferrarme a la misericordia del Espíritu Santo.
Gracias por mi salud y la de mi familia. Tus bendiciones son maravillosas y tu amor es eterno en mi corazón.
No me desampares y cuida de mis pasos por siempre.
Amén
