
Gracias, Señor, por acompañarme en todo momento, por poder levantarme y contemplar los cielos, el sol, las flores, los árboles, porque allí es donde me demuestras lo mucho que me amas, que cada día que pasa me ofreces tantas bendiciones a pesar de mi debilidad, de mi incredulidad.
Quiero que por mi voz sea tu voz la que se pronuncie, que en mis pensamientos sea tu sabiduría la que me mueva, que en mi vida sea tu vida la que se dé.
Gracias porque a pesar de las fallas tú no me dejas de sostener en tu amor.
Cimenta mi fe en la roca firme para que me mantenga fiel a tu voluntad, que cada decisión que tome sea orientada por tu sabiduría, regálame discernimiento para que sienta en mi corazón lo que viene de ti.
Aleja todo aquello que me separa de ti.
Dame tu bondad para llevarla a este mundo cansado del egoísmo y la maldad.
Dame tu perdón para una sociedad que se mata y se muere de resentimientos por heridas que no pueden ni quieren sanar.
Aquí estoy, yo iré, donde quiera que me necesites estaré.
Pido tu compañía en este día para vivir de bendición en bendición, que muchos sean testigo de que lo que el reino ofrece es única y verdadera felicidad.
Todo lo que soy quiero que lo llenes de tu espíritu, para que mi sentir sea tuyo, para que mis actos sean según tu amor y tu voluntad.
Gracias por mostrarnos el camino que nos conduce a la vida.
Amén.
