
¡Oh San Judas Tadeo bondadoso y protector de quien a ti acude, que fuiste digno de recibir del Altísimo la gracia de la vocación y la luz para, seguir el apostolado trabajando junto al Salvador y seguir así la práctica de su Evangelio, predicando en todos los confines de la tierra su palabra, tuviste un trabajo arduo, para llegar a los corazones más duros y gracias a tu ejemplo, tus enseñanzas y a tu entregada vida y testimonio de la fe.
El poder de obrar y hacer milagros a todo aquel que en ti se refugia, recibe mis plegarias y mi petición, reconociendo tu noble labor durante toda tu vida santa, y en fervoroso deseo clamo hoy ante ti ¡Oh San Judas!.
Que el milagro que hoy me urge pueda materializarse, y que mi corazón y mi mente siempre sigan apegados a ti, clamando tu devoción, por donde quiera que yo vaya, siendo testimonio fiel y digno de tu palabra.
Bajo tu amparo me acojo, por tu divina providencia y por los méritos que bien te has ganado, al lado de Nuestro Salvador, me abandono sin titubeos, sin miedo y sin temor, sabiendo que mi petición, tiene a bien llegar, que sea yo tu testigo, de tu palabra y tus milagros, te lo suplico ante tus pies.
