Dr José Gregorio Hernandez
Te bendigo, Señor, te alabo y te doy gloria al iniciar este nuevo día.
Bendito seas porque me sostienes en la vida, tu palabra es en mí fuente de vida y de bendición.
Háblame en medio de todo, en las relaciones que vivo, en los trabajos que me das, en los retos que me toca vivir.
No me desampares, especialmente en los días en los que me invade el abandono, déjame descubrir que soy muy querido a tus ojos e inestimable en tus manos.
Tú eres la fuente del amor, la fuente de la vida, ámanos eternamente.
Míranos con ojos de bondad, mira mi capacidad de amor y perdona mi necedad. Quiero abrir mi ser para que sople tu fuerza, para que caiga una abundante efusión de tu Espíritu Santo porque sin Él no entendería jamás de que se trata tu voluntad.
Te adoro, Señor, con todas las fuerzas de mi corazón, porque sólo tú mereces mis sumisiones y mis sacrificios, sólo Tú me amas con un amor inquebrantable, inagotable, imposible de cuantificar.
Que en este día no me sienta solo, borra mis miedos y temores para estar con pie firme en tus sendas, que tú vivas en mí para cumplir la misión que me has dado, sana mi corazón, toma y lava mi interior, que me sienta capaz de cumplir tus propósitos, con la convicción de que tú estás todos los días de mi vida protegiéndome, fortaleciéndome.
Siempre estás junto a mi devolviéndome la esperanza y la alegría para seguir adelante.
Amén
