Te ruego señor, haz que los clientes entren a mi negocio.
Bendícenos padre celestial, danos salud, amor, fortalece nuestro espíritu para cada mañana levantarnos con ánimo a atender a nuevas personas y dar un trato bueno y servicial para que salgan satisfechos y quieran volver a comprar.
Bendice este negocio para que las ventas se multipliquen, que mis inversiones sean inteligentes y que mi capital crezca con el tiempo.
Tú, que conoces más que nadie mis necesidades, no permitas que me equivoque al gastar dinero en productos que no atraigan la atención o solventen problemas de las personas.
Dame un ápice de tu infinita sabiduría y hazme más astuto para saber en que invertir.
Ayúdame a salir de las deudas que he adquirido y a mantenerme al día en cada cuenta semanal o mensual.
Confío plenamente en tu poder, que mi trabajo se fortalezca y la abundancia me acompañe, para así poder llevar el pan de cada día a la mesa de mi familia y sustentar gastos diarios, al igual que mis empleados puedan hacerlo en su hogar.
Amén.

