Por ello, de hinojos ante tu santa imagen, y lleno de abatimientos y tristezas, de enfermedades y desdichas, repleto, en fin, de toda clase de escaseces en el alma y en el cuerpo, acudo a ti en este día con toda fe y confianza para que me sanes y bendigas con los favores que te clamo.
Ayúdame, sáname las dolencias que me afligen; consígueme de Dios la gracia de anidar en su corazón y de ser su siervo hasta la muerte; reconfórtame en todos mis trabajos; líbrame de los peligros que me rodean y resguarda siempre mi salud para cumplir con los sagrados deberes y obligaciones de mi propio estado, y seguir honrándote a ti mismo con devoción vehemente.
Óyeme, Santo mío, acogiendo paternalmente mis clamores; y al obsequiarme los favores que espero, concédeme también la dicha de imitarte en tus pulcras virtudes, sobre todo en el amor a Jesucristo y la caridad para con mis prójimos.
Amén.
Para finalizar esta oración rezan tres padrenuestros, avemarías y Glorias y pide con fé para que se te soluciones el problema que esta pasando.
